Buenas noches noble persona que puede leer este aburrimiento. Me gustaría contarle lo que ha sido de mi vida el día 29 de Mayo de 2010. Comienza así:
Resulta que tenía que llegar a Penco a las once porque la primera dosis de la vacuna para el tétano la inyectarían “antes de las doce”. Como no iba a trabajar con sacos luego de mi vacunación, al ver que llegaban más personas en busca de la vacuna me quedé conversando, siendo una persona normal y sociable. Sí, más o menos. Recuerdo que comí mucho Natur que llevó Gerson, mientras Melisa bebía una lata de Paceña que, como el Natur, llevó Gerson (jajaja).
Ya eran las 12.15 y la espera nos pareció bastante absurda. Eduardo dijo “el hospital no queda muy lejos; podríamos ir caminando”. Buena idea, nos pusimos a caminar por la carretera, subimos, llegamos a la cima y por ahí, cerca de un semáforo, estaba el querido hospital de Lirquén (porque de Penco, no sé cuando chucha, pasamos a Lirquén).
Preguntaron por la famosa vacuna. Dijeron que a la vuelta, en el container. OK, dimos la vuelta, volvimos a preguntar y Estaban poniendo vacunas en terreno, pero seguro llegarán luego. OK, nos pusimos a esperar muy aburridamente hasta que llegó el famoso furgón con las vacunitas queridas.
Oh, a mi me dan mucho miedo estas cosas. Es muy probable que me desmaye.
No sé si alguien me habrá creído. Fuera como sea que haya sido (jajaja) entraron uno a uno y cuando quedábamos dos (Gerson y yo) decidimos que yo entraría primero, por si las moscas. Entonces sale Eduardo, me pongo un poco nerviosa pero creo que aparento normalidad, entro a la sala, saludo, cierro la puerta, me piden datos, Descúbrase el brazo izquierdo, me descubro automáticamente el derecho, me dicen El izquierdo mi niña, digo Es que tengo un tatuaje, AHH, sobre el tatuaje no se puede (?), veo a la señora con pelo de Dantina de la Scuola Italiana acercándose a mi brazo con algo en su mano que seguramente era la dosis de vacuna antitétano (en realidad no sé como se llama). Me dan mucho miedo las agujas, es posible que me desmaye. Mira para otro lado y respira profundamente aspirando por la nariz y botando por la boca. Recuerdo haberlo hecho antes de sentir la aguja atravesando mi piel y llenando mi músculo de un líquido ajeno a mi cuerpo. Debo admitir que fue una sensación extraña, y puta que me dolió. Bueno, la cosa es que ya no estaba respirando profundamente como me aconsejaron. Auch, dije. Ya está lista.
Me entregaron la ficha con las fechas de las dosis siguientes, preguntaron si es que quedaba alguien, dije que sí, uno solo, salí y me creí muy normal. Josefina me preguntó si es que me sentía bien, le dije que sí, que todo ok, pero ella argumentó cierta palidez extraña en mi cara, y que si me llegaba a sentir peor le dijera. Continuaron conversando acerca de no sé qué, cuando COMO SIEMPRE ME PASA, llegó el primer síntoma de desmayo: se me taparon los oídos y oía por sobre todo lo demás un pito-sucio como cuando una tele no tiene señal, solo que más agudo. Aparecieron los sudores fríos, el peso del cuerpo y Jose, creo que me voy a desmayar (jajaja!). Ella se preocupa y me sienta, sale Gerson de la sala de vacunas y le dice que llame a la enfermera, CREO, porque estaba casi inconsciente. No recuerdo cuál de las rubias salió, me pidió que abriera las piernas, que bajara los brazos y metiera la cabeza en mi pubis cual cunnilingüis a mi misma. Así me mantuve un buen rato, hasta que creí que había pasado. Me llevaron a un lugar más ventilado, me volví a sentar, me puse en la posición anteriormente descrita (jajaja) hasta que me levanté y dije como si nada “ya, ¿vamos?”.
Josefina había enviado un sms a Pina para que supieran de mi y que me fueran a buscar al centro. Masacrón no pudo, así que me obligué a estar en óptimas condiciones y llegar sana y salva a la casa. Para variar hubo un taco de mierda, el cual se hizo eterno porque no tenía audífonos como para escuchar música.
Llegué a mi casa, me dolía el brazo y todo prácticamente normal.
Lo segundo emocionante de mi día fue haber visto una película que terminó con una guagua mulata con ojos amarillos y cara de diablo puesta como con el power point.
Y eso, persona común, es lo que quería contar al respecto de mi día.